"Sólo quería que conservara sus habilidades de trabajo", expresó Bruce, de 43 años. "He tenido otros perros castrados que han ganado mucho peso y sus cuerpos pasan por enormes cambios, y no quería que eso pasara con mi perro esta vez".
Entonces, la hermana de Bruce, una estudiante de veterinaria, le habló de Zeuterin, un fármaco que esteriliza a los perros machos sin extirparles los testículos, preservando así un poco de producción de testosterona. En junio, Bruce ofreció a Cody como voluntario para el procedimiento en una clínica, en Portland. El día siguiente, Cody es-tabade vuelta en el trabajo, arreando con entusiasmo al ganado.
El movimiento de 55 años para convencer a los estadounidenses de que deben esterilizar a sus mascotas ha sido nada menos que un triunfo: el 83 por ciento de los perros con dueño y el 91 por ciento de los gatos con dueño hoy son esterilizados o castrados en Estados Unidos, comparado con sólo aproximadamente el 10 por ciento en los 70.
Los esterilizadores no quirúrgicos también comienzan a volverse populares en otras partes del mundo.
En años recientes, los propietarios que no quieren someter a castración a sus mascotas en Australia, Nueva Zelanda y partes de Europa han estado recurriendo a Suprelorin, un implante que esteriliza a los perros machos durante 6 o 12 meses al neutralizar la producción de las hormonas reproductoras.
Sin embargo, una vacuna conocida como GonaCon, desarrollada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para este rilizar ciervos y caballos salvajes, podría ser una alternativa viable, apuntó Julie K. Levy de la Universidad de Florida.
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Extirpar quirúrgicamente los órganos reproductores de una mascota aún es un procedimiento demorado para los veterinarios, es poco popular entre algunos propietarios de mascotas y es éticamente preocupante para los defensores del bienestar animal.
Los pocos tratamientos de esterilización no quirúrgicos —encabezados por Zeuterin— podrían reducir o hasta eliminar la necesidad de esterilización.
Zeuterin, una mezcla de gluco-nato de zinc y arginina, es inyectado en los testículos de un perro, matando el esperma y cerrando el conducto a través del que normalmente viajaría. Los resultados son permanentes, y el proceso tarda sólo unas cuantas horas, plantea poco riesgo comparado con la cirugía y funciona en el 99.6 por ciento de los porros, de acuerdo con pruebas de la investigación.
La idea de q\»e la castración quirúrgica causa aumento de peso o hasta cambios de comportamiento en los perros aún es tema de debate entre los veterinarios.
Sin embargo, el procedimiento sigue siendo poco popular entre algunos propietarios de mascotas que dependen de sus perros para cazar, hacer deporte o protección, y temen que la castración podría afectar el desempeño de sus mascotas.
Algunos propietarios simplemente no pueden solventar el procedimiento, que puede costar más de 400 dólares. Otros dueños, particularmente con perros machos, toman la decisión consciente de no esterilizar.
"En ciertas culturas, las latinas entre ellas, la esterilización es realmente considerada como muy castrante, y creo que las personas se identifican con sus perros", apuntó Levy.
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